Alexander Graham Bell desarrolló las ideas básicas del teléfono mientras trabajaba en un telégrafo múltiple. Una demostración durante la Exposición del Centenario en Filadelfia (Pensilvania), en 1876, lanzó su invento a todo el mundo; un año más tarde fundó la Compañía de Teléfonos Bell. El conjunto básico del invento de Bell estaba formado por un emisor, un receptor y un único cable de conexión. El emisor y el receptor eran idénticos y contenían un diafragma metálico flexible y un imán con forma de herradura dentro de una bobina. Las ondas sonoras que incidían sobre el diafragma lo hacían vibrar dentro del campo del imán. Esta vibración inducía una corriente eléctrica en la bobina, que variaba según las vibraciones del diafragma. La corriente viajaba por el cable hasta el receptor, donde generaba fluctuaciones de la intensidad del campo magnético de éste, haciendo que su diafragma vibrase y reprodujese el sonido original.

El teléfono que construiremos es una reproducción de uno de los primeros teléfonos de carbón: el teléfono de barra de carbón de Hughes. Funciona con un auricular cuya construcción es también bastante sencilla. Nuestro teléfono, al igual que el del científico mencionado, tiene como parte principal una barrita de carbón mineral.

Nosotros usaremos una mina de un lápiz negro tipo »duro».

MATERIALES

Usaremos los siguientes materiales: una cajita de cartón o de madera, un lápiz negro tipo HR, hojas de afeitar desechables, tornillos, alambre de conección, pilas, alambre de cobre esmaltado No.16, barra de hierro o varios clavos grandes y un bloque de madera.

CONSTRUCCION

Primero debemos construir el micrófono de carbón, parabesto se hacen unos cortes paralelos con una cuchilla al centro de la cajita que será nuestra base. Cada corte debe estar a unos 5 cm de distancia. Se toman las hojas de afeitar y se las introduce en las raburas que se hicieron a la cajita para que queden aseguradas en esa posición tal como se ve en la figura 2. Luego se enrrollan unos alambres delgados a cada una de las hojas de afeitar para posteriormente hacer las conecciones. Ahora se pelan los estremos de un lápiz negro del tipo duro (mina de carbón mineral) y se lo coloca en los bordes de las hojas de afeitar y no en la madera del lápiz. Es mejor quitar completamente la mina del lápiz tal como se ve en la figura 2. Ahora procedemos a la construcción del auricular; este se hace con una tapa metálica de rosca, que funcionará como el diafragma del auricular. Debe ser de latón o un metal parecido, es decir, que pueda ser atraído por el electroimán. Cuanto más grande y delgada la tapa funcionará mucho mejor. La tapa, que llamaremos diafragma desde ahora, se sostiene por el borde con tres tachuelas o tornillos de cabeza ancha sin apretar demasiado. Debe montarse en un trozo de madera de tal manera que sea atraído por el electroimán, pero sin que lo toque. El electroimán consta de una barrita de hierro (se pueden usar clavos en su lugar), sobre la cual se envuelven varios cientos de vueltas de alambre de cobre esmaltado No 16 o más fino. Cuanto más delgado el alambre y cuantas más vueltas tenga, mejor el funcionamiento del auricular. El electroimán se coloca en un agujero perforado en el centro de la madera. Finalmente se toma el auricular y se hacen las conecciones tal como se muestra en la figura 1. Para probar las conecciones se coloca el receptor (auricular) cerca del oído y luego movemos el lápiz con los dedos; debemos escuchar un ruido en el auricular. Ahora podemos usar el teléfono para transmitir la voz, lo cual se hace con un compañero que nos indicará si puede escuchar claramante mientras hablamos en dirección del lápiz.

 

Ingrese a nuestro Catálogo

 

                                                                                      

    Compra experimentos construidos y listos para usar
    Más Experimentos