Hacer una Hipótesis
Supongamos que una persona sostiene con las manos una bola de billar y una pluma de ave. Desea averiguar cual de estos objetos caerá al suelo primero si se los suelta desde la misma altura y al mismo tiempo. Primero, la persona tiene que desarrollar una hipótesis... "Me parece que la bola caerá al suelo antes que la pluma si suelto ambos al mismo tiempo y desde la misma altura."
 Experimento y Recolección de Datos
Luego, la persona dejará caer la bola de billar y la pluma un cierto número de veces recolectando datos al anotar en un cuaderno cual de los objetos cae al suelo primero cada vez. Luego de haber dejado caer los objetos 5 veces la persona debe sumar el número de veces que cada objeto ha llegado al suelo primero, se hace algo así:
 
Bolla de billar 




1 
5
Pluma 




0 
0
 
Análisis de los Datos y Conclusiones
Finalmente, luego de haber demostrado que la bola de billar llegó al suelo primero en 5 ocaciones, la persona podría conluir que su hipótesisi parece correcta. La bola SI llega al suelo primero!!
De esta manera, los datos se recolectan para comprobar una hipótesis y el análisis de los datos se usan para probar o rechazar una teoría.

NOTA:

Te hacemos notar que en realidad se ha llegado a la conclusión incorrecta.

 

Durante muchos años se pensó que la idea propuesta por el filósofo griego Aristóteles, quien sostenía que los cuerpos pesados caen más rápido que los cuerpos ligeros era una total verdad. Casi dos siglos después, el científico italiano Galileo Galilei cuestionaba esta idea aristotélica y afirmaba que los cuerpos, tanto los ligeros como los pesados, caen con la misma rapidez. Se dice que, en 1591, Galileo, siendo profesor de la Universidad de Pisa, congregó a un grupo de maestros para que fueran testigos de un importante experimento. Galileo, con la ayuda de un par de asistentes, subió a lo alto de la Torre de Pisa para dejar caer simultáneamente dos grandes esferas, una de madera y otra de plomo. Las esferas llegaron al piso al mismo tiempo. Si Aristóteles hubiera tenido razón, la esfera de plomo habría llegado mucho antes al piso. La conclusión a la que llegó Galileo es que en ausencia de aire, al no existir sustentación alguna (rozamiento con el aire), los cuerpos aplanados, como la pluma o una hoja de papel con su cara paralela al piso, caen tan rápido como una pelota. En 1642, el científico irlandés Robert Boyle confirmó este resultado al dejar caer una bala de plomo y una pluma dentro de un recipiente de vidrio al cual se le extrajo el aire. Con este experimento, Boyle demostró que la única fuerza que reduce la velocidad de los cuerpos en su caída es la resistencia del aire. En 1971, la misión Apolo XV llegó a la Luna, que carece de atmósfera. El astronauta David Scott dejó caer desde la misma altura y al mismo tiempo un martillo y una pluma; para maravilla de los miles de televidentes que presenciaban este experimento en la Tierra, ambos objetos alcanzaron el suelo lunar al mismo tiempo, con lo que el astronauta exclamó: “¡Vean, Galileo tenía razón!”

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Miguel Vargas

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